19 de enero de 2011

Lo magico de eso

A veces provocar un orgasmo ajeno puede ser tan gratificante como tener uno.
El problema es que, tratándose de una mujer, no hay modo de darse cuenta si es cierto que tuvo uno o no. Asi que sólo tendré que confiar en lo que me dijo mi novia.

Pero no, no lo hicimos. Sólo la masturbé, y debo decir que es la segunda o tercera vez que hago eso y...me encantó. Quiero creer que le gustó.

La macana es que mucho más no se podía hacer, estando mi cuñadito en la otra habitación.

¡Ah! ¡Que bueno está bloggear en un micro de larga distancia! ¡Oh, si!

Mendoza, allá voy...


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