19 de agosto de 2009

La bola de nieve

A veces una discusión por una cosa chiquita va in crescendo hasta convertirse en una serie de agresiones que lindan con lo psicótico.

Me ha pasado bocha de veces con los transtornados de mis viejos, y me pasó este finde.
Pasé de "golpeá antes de pasar, que puedo estar en calzones" a decirle que era una falsa, una careta, una hipócrita. Y de querer romperle la cara (todavía sigo con ganas, francamente) a un tercero (encima es este) que salió en defensa de la involucrada.

Y se mezclan la ira y la tristeza mas profunda, en la que concluyo que a veces son dos caras de una misma moneda. Algo así como un "cacerolero" del 2001 al ver al boludazo de Ikonikoff en la plaza: el forrazo ese estuvo a punto de ser linchado por la turba aquella vez, y con mucha razón (hasta hubiera sido un lindo dato de color ver su cadáver colgado de una palmera a là Mussolini).


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